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viernes, noviembre 06, 2009

[ASÍ NOS VEN LOS BOLIVIANOS Ojo que duele!!!!!!!!!!!!!!!]]












 
Argentina no tiene futuro - José Brechner - ex Diputado y Embajador de   Bolivia .
 
Cien años atrás el mundo veía a la Argentina como el país latinoamericano con mayor proyección internacional. El único que por el nivel educativo de sus inmigrantes, podía llegar a competir con los grandes.
 
Hoy la Argentina es el fiasco más dramático del continente. Hecho que   demuestra, que no son solamente las personas instruidas las que generan el   progreso y desarrollo de una nación, sino que el sistema empleado para   lograr su avance económico es tanto o más importante que la erudición de   sus  habitantes. Los europeos bajo el dominio comunista no eran tontos ni   ignorantes, pero eran despiadadamente pobres.

Si bien las naciones con elevado nivel instructivo y ético suelen llegar a ser más exitosas que las que carecen de esos atributos, el trabajo es mejor  remunerado y los impuestos mejor distribuidos, en sociedades donde la libertad económica es irrestricta, y el gobierno no se inmiscuye en los negocios de las personas.

La Argentina no sólo eligió el camino económico equivocado, sino que carece de principios éticos. Se dejó llevar por la angurria de poder y dinero, pisoteando los valores que hacen a una sociedad decente.. Para reencauzarse,  necesita por lo menos 20 años continuos de coherencia política   y económica,  sin sobresaltos, bajo el imperio de la ley.
 
Con sus actuales gobernantes y con el fantasma del peronismo, la misión es  imposible.. A Perón no terminan de enterrarlo, y cuando se vive en el  pasado no hay lugar para al futuro.
 
Las tácticas del manejo gubernamental obedecen a un caudillismo hereditario  canceroso.
La Reina Cristina accedió al mando sin brindarse a una sola  entrevista periodística ni a un debate con sus adversarios. Simplemente se   sentó en el trono para hacer gala de sus trajecitos de diseñadores famosos, nunca vestidos dos veces. Desde Enero a la fecha su popularidad ha declinado de 56 por ciento a 19.9 por ciento.
 
La mujer no tiene un solo mérito o virtud, ni capacidad alguna para  manejar   un país. Su parodia de Evita, saca a relucir su agresivo estilo de piquetera   populista cada vez que pronuncia una palabra. Si además es cierto que es   maníaca depresiva, puede llevar a su país a una hecatombe peor a todas las que sufrió el pueblo argentino.
 
Cristina llegó al poder repartiendo dinero enviado de Venezuela por su buen   amigo Hugo Chávez, y aprovechando de la maquinaria gubernamental   manipulada por su marido. Está rodeada de individuos siniestros... Ex guerrilleros, terroristas y secuestradores, ahora convertidos en cleptómanos burgueses socialistas. Desde que inició su mandato no hizo nada positivo, ni podrá  hacerlo.
Sigue extorsionando a los únicos que mantienen a flote el país:   los   productores agropecuarios.
En casi dos siglos la Argentina no ha logrado convertirse en exportador  significativo de ningún artículo con alto valor agregado. Gracias a sus   descarados e incompetentes gobernantes, continúa dependiendo del campo.
Los optimistas que hace 40 años quisieron crear una industria o comercio   respetable, se encuentran hoy en peor situación económica que cuando   empezaron. 
 Los guarismos señalan que 26.9 por ciento de la población vive debajo del    nivel de pobreza. De acuerdo al Índice de Libertad Económica, Argentina se   encuentra en el puesto 108 entre 157 países (Chile está en el número 8,   Uruguay en el 40 y Perú en el 55). Entre 150 naciones la banca argentina    ocupa el sitio 149.

La Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito.
 
  - Las calles porteñas llenas de basura se asemejan a algunas urbes africanas.
 
  - Las villas miserias se expandieron al centro.
 
  - La criminalidad  y falta de seguridad están enraizadas.
 
  - La contaminación ambiental es asfixiante.
 
  - La burocracia es insufrible.
 
  - Los servicios son pésimos.
 
  - Y la lista es larga.

En el último medio siglo Buenos Aires prácticamente no se modernizó... Cualquier ciudad latinoamericana muestra comparativamente mayor desarrollo.
 
La Argentina desapareció del mapa internacional por completo. Los únicos   países de América Latina que cuentan en el mundo son Brasil y México, a   quienes los argentinos miraban desde arriba. Chile , Perú y Uruguay se   encaminan hacia un futuro promisorio. Argentina no tiene futuro.


 
Jose Brechner

miércoles, agosto 08, 2007

Kovadloff: "Somos un pa¿s atrapado en modelos obsoletos"
















Una visión filosófica sobre la Argentina
Kovadloff: "Somos un país atrapado en modelos obsoletos"

http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=932011


El caudillismo sigue presente, afirma


"Somos un país atrapado en modelos ineficaces y obsoletos. Nuestra transición a la vida democrática está incompleta. Salimos del autoritarismo de Estado, pero no del caudillismo y del autoritarismo personal."
Con un diagnóstico crudo, el ensayista y filósofo Santiago Kovadloff no rehúye a las complejidades de la coyuntura política ni escapa a profundos dilemas existenciales.
Acaba de publicar el libro Los apremios del día, editado por Planeta, en el que reúne sus columnas quincenales publicadas en el suplemento Enfoques de LA NACION. Son cerca de 60 artículos en los que subyacen los grandes temas filosóficos vinculados con la actualidad, el progreso, las problemáticas del medio ambiente, la ética y la vida institucional del país.
Allí, con la claridad y hondura que caracterizan su prosa, Kovadloff hilvana un retrato posible del país y del mundo, a la vez que cimenta la propia autobiografía de su proceso reflexivo. En una entrevista con LA NACION, profundiza su visión y advierte que nuestras instituciones necesitan afianzarse. "Debemos generar un grado de interdependencia entre los adversarios políticos. La Argentina está enferma de intolerancia, de autosuficiencia, de la presunción de que el fragmento reemplaza a la totalidad". Y añade: "Progresar es revertir estos problemas con un alto grado de comprensión sobre el porqué de nuestra inactualidad, de nuestra pérdida de protagonismo en el mundo".
-¿Cuáles son las causas del retroceso?
-Nuestros problemas son graves y provienen de una repetición pretérita. Estamos más cerca del pasado que del porvenir; totalmente desactualizados; sin un norte que nos guíe al desarrollo. Las instituciones y la democracia tienen un papel más aparente que real. Estamos más cerca de la simulación que de la autenticidad, y nuestra organización política descansa más sobre el temperamento que sobre la ley.
-¿Qué estamos simulando?
-La consistencia cívica que no tenemos. No hemos capitalizado el fracaso, que es poder reflexionar sobre las razones por las cuales la Argentina perdió contemporaneidad. Es urgente un esfuerzo desde lo político y de nuestras instituciones para entender las causas por las cuales la ética se divorcia del ejercicio del poder, y por qué éste queda asociado a un hegemonismo intolerante.
-¿Cuáles son las urgencias por las que se debería empezar?
-La Argentina necesita mayor integración regional; un sentido más profundo de interdependencia entre sus partes. Para eso, hace falta un Estado que tenga proyectos de mediano y largo plazo. Necesitamos instituciones independientes e interdependientes; eso hoy no ocurre. Necesitamos una reforma política fundamental capaz de brindarle al país mayor diálogo entre sus partes. La Argentina aún no ha dado el paso fundamental hacia la sociedad del conocimiento, que viene dado no sólo por el desarrollo tecnológico sino por la conciencia de lo que es formar ciudadanos. Si reconciliamos la ética con la eficacia; el poder político con el conocimiento; la educación con el compromiso civil, tendríamos manifestaciones de una conciencia de desarrollo sin la cual el país está condenado a parecer una facción.
-En su libro, hace una encendida defensa del "conocimiento conjetural". ¿Puede explicarlo?
-Llamo "saber conjetural" al que, sosteniendo con convicción la defensa de principios, valores e hipótesis, está dispuesto a entender que en su propia concepción de las cosas no se agota la comprensión de la verdad; que hay margen para que otras perspectivas, valores y creencias puedan matizar con su propia razón la nuestra. Pero no significa una tolerancia escéptica. Quiere decir que todas las partes son imprescindibles para formar un conjunto; buscamos una cultura orquestal, sinfónica, abierta a la idea de la integración para contrarrestar uno de los males fundamentales de la sociedad: la fragmentación, la diáspora del conocimiento en una infinidad de especialidades discontinuas que no aspiran a buscarse unas a otras, sino a imponerse unas a otras. Existe también una hegemonía epistemológica. Hay disciplinas e ideologías que aspiran a concentrar en sus manos la totalidad del saber, lo cual, además de falso, es peligroso. Lo mejor es tener parte de razón y no toda.
-¿No son las grandes potencias las que reforzaron ese paradigma?
-Uno de los males de nuestro tiempo es el que resulta de la pérdida de valores universales; es decir, consensuar. Las democracias más desarrolladas en tantos órdenes objetivos no necesariamente lo están en los órdenes subjetivos y morales. Hoy, los países del Primer Mundo son de cuarta desde el punto de vista de la capacidad emblemática de representar grandes valores éticos y espirituales.
-¿Cuál es el riesgo del rechazo a las diferencias dentro de un escenario globalizado?
-Es algo dramático. Hemos logrado una integración significativa en lo tecnológico y económico, pero estamos atrasados en lo ético y en el valor de la diferencia. Necesitamos que la globalización esté orientada a una sensibilidad mucho más planetaria, abierta a una conciencia clara de la interdependencia entre partes de un mundo que tiene su riqueza en la diferencia y no en la homogeneidad.
-¿Qué debates importantes se nos escapan?
-Hasta Perón sentía la necesidad de tener planes quinquenales; es decir, trabajaba con un concepto del tiempo a mediano y largo plazo que hoy está ausente. El peronismo es espectral; el radicalismo, también, y el pensamiento, de modo general, es anémico. Las figuras que hoy tienen responsabilidad política en la Argentina deben alentar la idea de que el pensamiento está llamado a cumplir un papel transformador en nuestra visión del país. Mientras esto no ocurra, el coyunturalismo va a llevar a un creciente escepticismo social.
-¿Por qué los intelectuales alzaban sus voces mucho más en los años 80 que ahora?
-Porque entonces creímos que el pasaje del autoritarismo a la vida democrática merecía una dedicación incondicional. Hoy somos más cautos con la adhesión a un liderazgo determinado. Pero la capacidad de debatir lo político en el marco de la vida intelectual para mí está viva. Los intelectuales consideramos que la dimensión de lo político puede ser riesgosa, pero es imprescindible. No es posible que la cultura se despliegue a expensas de la política.
-¿Cuál es el déficit más peligroso de nuestra dirigencia?
-La falta de educación. Son especialistas en un campo o en otro, pero un hombre o una mujer de cultura es mucho más que un experto en un campo determinado. No podemos seguir contando con una dirigencia paternalista, autoritaria, demagógica, con líderes que provienen del ejercicio de la corrupción y de la impunidad de la corrupción. Pero esa transformación se tiene que dar gradualmente en la sensibilidad colectiva. La Argentina fue capaz de generar una clase media que honró la noción de ahorro, de trabajo y de previsión. Podemos recuperarlo sólo en la medida en que entendamos por qué perdimos el rumbo. Y perdimos el rumbo porque pusimos el poder político al servicio del oportunismo y no del desarrollo.
Por Loreley Gaffoglio
De la Redacción de LA NACION


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miércoles, junio 27, 2007

Después de las elecciones




 Van algunas reflexiones que deseo lean  con mucho detenimiento.

 Creo, con convicción, que uno puede equivocarse en la vida, pero siempre puede arrepentirse (eso es ser cristiano). Algunos se arrepiente y otros no, siguen insistiendo.

 

No veo necesario recordar siempre el pasado, porque sino tenemos lo que hay hoy: resentimiento, broncas, confusiones y muchas veces creadas por la propaganda oficial.

 Estimo que desde hace ya algunos años Mauricio "que es Macri" está en otra senda. No es un empresario. Es un dirigente deportivo. Su papá es el empresario. Empresario que muchas veces necesita que lo convoque algún político para poder hacer algún negocio, como el que últimamente le dieron (hace unos 2 meses). Un ramal ferroviario que se lo sacaron a un gremialista (devenido en empresario).

 Desde hace unos 4 años los políticos ganan mucha plata a través de las obras públicas. Esa es la manera de robar y en grandes cantidades, a través de sobreprecios que empobrecen a la población. De esa manera, sólo se podrá construir una central eléctrica (en más tiempo) cuando se podrían hacer tres (en menos tiempo). Y esto lo conozco bien, ya que en mi vida profesional me he dedicado a la obra pública, hasta que me hastié.

 

 El problema de este gobierno y de algunos anteriores (como el de Adolfo Rodríguez Saá ) es creer que los porteños son irremediablemente progresistas. De ahí la reincidencia del Presidente con los discursos de monotonía progresista. Los porteños son progresistas en las costumbres sociales y en ciertas sensibilidades, pero son, a la vez, muy pragmáticos cuando deciden quiénes los gobernarán. Esa oscilación social entre pragmatismo y progresismo ha terminado, parece, confundiendo a Kirchner.

 

 Otro aspecto del Presidente que los capitalinos no están dispuestos a perdonarle fácilmente es su estilo de político improvisado, parlanchín, confrontativo y a veces arbitrario. La sociedad de la Capital es demasiada sofisticada como para digerir los desórdenes intelectuales de Nestor que es "Kirchner" y su consiguiente barullo dialéctico. Ya se lo hizo saber en las elecciones de 2003, en las de 2005 y ahora. ¿Ha decidido perder para siempre la Capital, el distrito natural de cualquier presidente

 Otro problema que hay que tener presente es que el kirchnerismo tiene un desprecio a flor de piel por los que votan otra cosa. El propio Filmus cometió después de la última elección dos errores garrafales, de los que la democracia no debería absolverlo: dedujo que a su fórmula la habían votado "los que piensan" y además no mencionó a Macri cuando saludó al candidato triunfador. Es el mismo candidato que tras la primera vuelta, hace tres semanas, señaló a una sociedad que "se equivocó". Sus palabras de antes y de ahora exudan cierto mesianismo y una cuota no menor de arrogancia.

 El gobierno está tan acostumbrado a mentirnos con las estadística (sino mirar el índice de precios del Indec [el último mes aumento el costo de la vida el 0,4 %] que ni siquiera sabe leer las encuestas que paga. Piensa que triunfó (o tiene una buena base) en la Capital porque araña casi el 40 % cuando las encuestas de Julio Aurelio dicen:

 

Kirchner y Filmus tuvieron un 50% de votos propios y convencidos, y otro 50% de votos anti-macri. En cambio, más del 70% de los votos de Macri le pertenecen a él y menos del 30% son sólo antikirchneristas. Si fuera así, Kirchner ha confirmado que no puede superar en la Capital ese 20% que ya tuvo como candidato a presidente. El mismo porcentaje lo confirmaron Rafael Bielsa, como delegado suyo en las elecciones legislativas de 2005, y Filmus ahora, como pretendiente, también suyo, a la jefatura del gobierno porteño.

 

 Por último, y lo más importante a pedir de un gobernante, es gestionar. Han pasado 4 años sin rumbo, tropezando con dificultades que no han podido subsanar y hablando, hablando y hablando y haciendo cualquier cosa para acumular mas poder. Dorando la píldora para los incautos que se embelezan con sus halagos. Mintiendo descaradamente frente a los problemas reales (por ejemplo no hay crisis energética) o echándole la culpa a fantasmas (de los años '90!!!!!!!) cuando gracias a la inversión que hubo en esa época todavía tenemos luz y combustible. Con esto no digo que se hicieron bien las cosas, se cometieron innumerables errores y robos. Es comprensible. Ambos gobiernos son peronistas.

 

 Esto nos lleva a analizar qué es la esencia de un gobierno peronista. Entiendo que es un gobierno autoritario (con ganas de ser totalitario) y que los negocios se cocinan en la Casa Rosada. El resto son matices: privatizamos, hacemos el uno a uno, los derechos humanos, las madres de plaza mayo son lo mas grande que hay, metemos en cana a los militares, etc., etc. No interesa el pueblo. Su angustia y su pobreza. Pongo un ejemplo: por qué razón una familia de la Capital Federal paga el gas entre 3 y 4 veces menos que en el Conurbano que debe usar garrafa. Muy simple. Acá nos subsidian la energía (con plata de todo el país) porque nos tienen miedo. Y ¿Por qué nos tienen miedo?. Fácil, pensamos y nos expresamos. Mientras que un pobre cadenciado solo vive de las dádivas y no tiene tiempo para pensar.

 Otro subsidio abominable es el transporte (ómnibus): aquí lo pagamos $ 0,80 (ómnibus) y apenas pasamos la Gral. Paz empieza a aumentar significativamente (Ojo el subsidio lo paga también un pobre coya que vive en Jujuy ¡y se lo paga a un porteño que tiene un sueldo promedio de más de $ 2000.-¡

 

 Además queremos otras actitudes de un presidente. Cuento una anécdota. Hace cuatro años, días antes de la elección en Tierra del Fuego, alguien le preguntó a Kirchner quién ganaría. Competían sólo el PJ y la UCR. La respuesta de Kirchner en aquel momento fue: "No importa el resultado. Si gana el candidato radical hundirá la isla. Y si gana el peronista se robará lo último que queda". Su pronóstico no era errado. Pero, ¿qué hizo Kirchner para cambiar ese estado de cosas? Nada. Al revés, se montó sobre la vieja estructura del PJ para acumular poder y terminó apoyando lo impresentable. Hoy, con esta elección los fueguinos tienen una esperanza.

 

 Por último, para no cansar. Que triunfos exhibe el gobierno (y con lo cual tuvo tanto apoyo popular según los encuestadores: 70, 80 90 %). El económico.

 Primero hay que recordar que sube en el 2003, después de la brutal desvalorización que hizo Duhalde (que yo sepa es un peronista) para equilibrar la cuentas (y de paso dejar en la pobreza e indigencia a gran parte de la sociedad).

 La historia muestra que después de una gran recesión viene una rápida recuperación. Nos hablan de un crecimiento chino del 9 % durante muchos trimestres. Bien. ¿Dónde estamos? Apenas un 8 % arriba del PBI del año 1998. ¡Qué triunfo! (Aclaro que nuestro crecimiento promedio desde mediados del siglo pasado está en un poco máas del 1 % cuando nuestros vecinos exhiben tasas del 3 al 4 %.

¿Qué contribuyo a ese aparente triunfo? La situación internacional!!!!! Gracias a China y La India los comodities subieron alcanzando precios nunca visto y demanda sostenida. Hay una liquidez internacional que no sabe donde colocar el dinero. A pesar de todo ese contexto, con el cual hasta un gobierno como el de De la Rua hubiese sido Gardel., hemos crecido menos del techo posible y casi no hemos tenido inversión (porque el inversor no ve instituciones estables).

 Parodiando a Perón (y con su voz) podríamos decir: ¿Y para que queremos inversión externa? Yo contestaría: para desarrollar una infraestructura necesaria para que haya menos pobres. Y ésto es el verdadero progresismo. No tenemos el capital necesario para desarrollar esa infraestructura (léase: ferrocarriles (si, dije bien ferrocarriles para transportar lo que produce el campo y que destruyó otro peronista Menem y no hablar de tren bala a Rosario [eso no es rentable pero impacta y trae votos]), obras de exploración y explotación petrolera y gasífera. Ejecutar obras en energía alternativa para prevenir el futuro sin petróleo: atómica, eólica, hidráulica, solar. Infraestructuras de transporte. Obras de Educación y Salud. Obras de riego para extender la superficie cultivable. Desarrollo minero. Creación de industrias de base. Etc.

 

Por lo tanto lo que necesita el País y creo que sus ciudadanos están comenzando a comprender y exigir es: gestión y no ideología. Con la gestión se come, con la ideología nos comen los de afuera.


Mario


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sábado, agosto 19, 2006

Camaradería

Estamos todos muy lindos!
Gracias por este recuerdo...

Osvaldo P.
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El aparato peronista

 

 

El aparato peronista sigue siendo el gran enemigo del Bien Común

Por Nicolás Márquez

No pocas voces (y muchas de ellas autorizadas), definen al régimen actual como un gobierno "montonero", lo cual es parcialmente cierto, tanto sea por el obsesivo "setentismo" y/o revanchismo instalado por Kirchner, así como también por el macabro prontuario que lucen diversos funcionarios del oficialismo, vinculados con el terrorismo de otrora.

Pero en verdad, los montoneros no gozan (ni gozaron jamás) de la menor simpatía popular, y si el régimen actual se sostiene en pie, no es por la banda homicida que en otros tiempos supieron integrar exponentes de la ralea de Jorge Taiana, Jorge Busti o Mario Firmenich, sino por otra banda (también de triste naturaleza e historia), llamada peronismo.

En efecto, el omnímodo "aparato" peronista es el verdadero sostén del régimen, y Kirchner nunca podría llevar adelante sus oscuros escarceos de no contar con el respaldo de tamaña estructura burdelesca. Ocurre que el peronismo es una masa informe carente principios y de doctrina, que acepta todas pero no se interesa por ninguna, puesto que la indefinición es una definición en cierta medida.

Es además un movimiento humanamente tan inclusivo que tampoco indaga por la proveniencia de sus dirigentes, a los que exalta y elimina según una ley de conservación y expansión que sólo se conoce en su más recóndito interior. El peronismo, finalmente, no es una ideología, sino un mal estilo inequívocamente populista, y el populismo, no es ni más ni menos que un modo semidelictual de hacer política.

Con este esquema anfibiológico y en constante actitud de permutar o intercalar todo (desde lo principal a lo secundario), el peronismo se recostó sobre el nacionalsocialismo del GOU en los 40´, el marxismo criminal de Montoneros durante la primera parte de los años 70´, los matones de la Triple A en la segunda mitad de los 70´, el capitalismo prebendario financiado por el FMI en los 90´, el azar meteorológico y regional en el nuevo milenio (no sin el patrocinio "bolivariano" de Hugo Chávez), y, sobrevolando todas las décadas, coyunturas y ambientaciones, recostado sempiternamente por la roña sindical..

Como vemos, el peronismo es un partido bien propio de una aldea del tercer mundo (en la que nos hemos convertido), tan asimilable a un cajón de sastre como una bolsa de gatos. Su singular capacidad de amontonar, combinar, olvidar y de transformarse hoy en lo contrario de ayer (y de mañana), no sería relevante de no ser por el hecho dramático de que los peronistas, se presenten como se presenten (divididos, mal pegados, revueltos o apelotonados) con un programa nazi-fascista, montonero, estatista o privatista (y cualquier etcétera posible) siempre ganan. El peronismo no suma, conglomera, y tiene por cierto las ventajas de lo indefinible, lo cual le permite abrirse a todas las eventualidades y a todas las expectativas.

Pero ante las críticas concretas que se le efectúan al peronismo con motivo de sus ininterrumpidos atropellos a las instituciones, al decoro, al buen gusto y al sentido común, sus punteros y dirigentes suelen justificar sus atrocidades alegando con orgullo "el peronismo es así", frase que no se entiende bien en que consiste. Pues esa mezcolanza ambigua, inubicable, en crónica mutación, más presa de las palabras que de los principios y más preocupada por la renta partidaria que por el bienestar general, no puede proveernos de ninguna salida, ni permitirnos ningún optimismo.

Sin embargo, aprovechándose de la idiosincrasia "pancista", amnésica y descomprometida que poseen muchos sectores de la ciudadanía, Kirchner y sus adláteres de circunstancia se presentan en sociedad denostando los años 90´ (comandados y protagonizados precisamente por el mismísimo peronismo) y ufanándose de constituir "la nueva política". En rigor de verdad, el nuevo peronismo no es más que el viejo (y que el próximo), en esta ocasión asumiendo y recitando el libreto "progresista" que trajo Kirchner desde su azarosa llegada al poder de la mano de Eduardo Duhalde. O sea que el peronismo una vez más se presta para un barrido como para un fregado y no encuentra inconveniente intelectual ni moral en pasar (con la misma disciplina y con los mismos personajes) del capitalismo contratista de Menem al revanchismo setentista de Kirchner.

Kirchner, fuera de su adolescente antimilitarismo y sus simpatías para con los terroristas (a los que indemniza, homenajea y ofrece cargos públicos) es un personaje polifacético capaz de abrazarse con George Bush, Fidel Castro, o el grotesco charlatán Hugo Chávez. Y con esta politiquería tan heterodoxa como prostibularia (que los peronistas llaman "pragmatismo"), ha sido capaz de hacerse el guapetón con el F.M.I, pero, corazón a la izquierda y billetera a la derecha, le canceló la deuda por adelantado al citado organismo de crédito.

Si en verdad tuviésemos que definir a Kirchner ideológicamente, bien le cabe entonces el mote de "populista de izquierda" (versión "Siglo XXI"). Puesto que el millonario patagón, dada su escasa dedicación a los libros, no parece demasiado ideólogo, más allá de sus ampulosos gestos burdos, su libreto filozurdo y su tropel de ministros absurdos.

Por ende, Kirchner no es puntual y exclusivamente a quien se debe combatir electoralmente en las elecciones venideras, sino al "aparato" que lo contiene. Puesto que Kirchner no tardará en perder terreno, ya que que como bien lo decía Otto Von Bismark "Todo hombre es tan grande como la ola que ruge debajo de él", y debajo de Kirchner, "su ola" no está compuesta por lealtades impolutas, sino por una runfla de alcahuetes y asalariados circunstanciales de diversas jerarquías que, en la primera de cambio lo traicionarán sin la menor sutileza, tal como lo han hecho cuando ayer "trabajaban" para Menem y luego para Duhalde.

En efecto, al fin y al cabo, Kirchner no es más que un fusible que pasará sin pena ni gloria con "pobres triunfos pasajeros" como dice el tango, y a la postre caerá abatido preso de su descenso en la popularidad (que no tardará en manifestarse) ya que exceptuando al Dr. Fernando de la Rúa (quién padeció un golpe de estado sin participación de las FF.AA), es religión nacional que todos los Presidentes (incluido los de facto) gocen durante lo primeros tres o cuatro años de gestión de importante cuota de adhesión popular, la cual, en el caso de Kirchner esta popularidad se halla sostenida además por el coyuntural crecimiento de la región, circunstancia favorable cuyo mérito obviamente no es adjudicable a él. O sea, que si hubiera estado en el Sillón de Rivadavia Ricky Maravilla, Carlitos Tevez o la "Tota" Santillán, el crecimiento económico hubiera sido el mismo.

Si cae Kirchner, pero no cae el peronismo, lo sucederá cualquiera de los conmilitones que hoy lo adulan (y que lo denostarán en el futuro), pero los nombres, las mañas, las trampas y felonías no habrían cambiado un ápice, y proseguiremos nadando en este círculo vicioso del que parecemos no poder escapar.

Va de suyo, que para tamaña empresa (la de destronar al peronismo), se necesita unir a todos los partidos que se le oponen (incluso a peronistas residuales bienintencionados) bajo el amparo de una consigna precisa, unívoca y taxativa: Reconstruir la Institucionalidad.

Pues la discusión de ideologías y doctrinas (algo imprescindible para delinear un proyecto de país) tendrá que esperar para más adelante, porque lo urgente, lo imperioso, lo inmediato es erradicar los males enquistados, conditio sine qua non para seguidamente, planificar entonces políticas de estado sustentadas en una doctrina definida. Pero eso ya formará parte de otra batalla.

Nicolás Márquez, abogado, autor del libro "La Otra Parte de la Verdad", y de "La Mentira Oficial" (de próxima aparición)

Gentileza en exclusivo para NOTIAR

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domingo, julio 16, 2006

domingo, enero 01, 2006

De Bolivia







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20.12.2005 | Clar�n.com | El Mundo



ELECCIONES EN BOLIVIA | LA TENDENCIA EN LA REGION
Am�rica latina parece bucear en un legado adormecido desde hace d�cadas






Entre las d�cadas del 50 y del 70 la regi�n estuvo signada por ensayos propios.







Oscar Ra�l Cardoso




Los cient�ficos a�n debaten si hay abiog�nesis —generaci�n espont�nea— en la naturaleza, pero lo que est� fuera de toda duda es que donde no existe es en la historia pol�tica de las sociedades. El triunfo de Evo Morales podr� ser asombroso por su amplitud —y hasta inesperado para algunos—, pero interpretarlo como lo que es: el producto, quiz�s inevitable, de un proceso hist�rico concreto, que ayuda tambi�n a entender sus primeras consecuencias, incluyendo los ruidos molestos que provienen de los Estados Unidos.

Hace poco m�s de tres d�cadas un general boliviano, Juan Jos� Torres, encabez� una breve primavera de programa de gobierno de contenido nacional y popular tras derrocar a otro militar, el conservador Alfredo Ovando Cand�a, cuyo r�gimen se llenaba la boca propagand�stica con referencias a una indefinida "revoluci�n" pero en los hechos gobernaba para los intereses de lo que entonces se llamaba la "rosca" de las elites tradicionales.

Torres puede ser un precedente interesante no s�lo porque hay mucho que Morales parece querer recoger de aquel legado sino tambi�n porque el militar que tom� el poder en 1970 apoyado por una coalici�n militar y social entonces novedosa fue el primer presidente cuyo origen �tnico ind�gena se correspond�a con el 60% de la poblaci�n boliviana. En sentido estricto Morales no ser� el "primer presidente ind�gena", aunque s� el primero que llegar� como consecuencia del voto popular.

Torres ten�a ideas claras —quiz�s un tanto extremas en alg�n caso— sobre el futuro de su pa�s, en particular en una cuesti�n que a�n es central: el futuro de sus recursos minerales y energ�ticos (petr�leo y la segunda mayor reserva de gas natural del hemisferio). La energ�a es, junto con la deuda social (80% de pobreza), la tem�tica que absorber� los mayores esfuerzos de la futura administraci�n.

La l�nea "gen�tica" que quiz� tengamos que rastrear en el nuevo gobierno boliviano puede parecerse, simplificada, a �sta: una "revoluci�n nacional" traicionada en Bolivia a fines de los 50 y comienzos de los 60; la primera reacci�n a este desarrollo con la experiencia de Torres (1970-1971) y ahora la presidencia de Evo Morales, lo que ser�a de coherencia imposible de negar.

El irredento Noam Chomski escribi� hace poco en estas mismas p�ginas que "desde Venezuela hasta la Argentina, el hemisferio est� y�ndose fuera de control", mientras que "la pol�tica de Washington en Am�rica latina s�lo logra incrementar el aislamiento de los Estados Unidos". Es una observaci�n acertada, aunque no en el sentido estricto que los sectores m�s conservadores gustan invocar con alarma; el fantasma "izquierdista".

Aquel per�odo 50-70 estuvo signado en Am�rica latina por el impulso de arrastre propio del proceso descolonizador mundial que sigui� a la Segunda Guerra Mundial, por la influencia de la Revoluci�n Cubana en buena parte de la pol�tica regional, por ensayos como el de los militares peruanos que lider� el general Velasco Alvarado en Per� y por el surgimiento de un pensamiento en las ciencias sociales que, como la Teor�a de la Dependencia o la cr�tica del Capitalismo Perif�rico que concibieron los cuadros de la CEPAL, constituy� un ensayo original, con aciertos y errores.

La larga asfixia neoliberal de las d�cadas siguientes parece haber obligado a Am�rica latina a bucear en ese legado adormecido, aunque parte del mismo pueda resultar dif�cilmente practicable hoy.

Las ense�anzas necesarias y posibles son muchas. Entre ellas, conviene tener presente los peligros: Juan Jos� Torres fue asesinado en su exilio argentino en 1976 por esbirros del dictador Hugo Banzer Su�rez bajo la mirada deliberadamente distra�da de la seguridad local.





http://www.clarin.com/diario/2005/12/20/elmundo/i-03401.htm









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martes, diciembre 20, 2005

Clarín.com | América latina parece bucear en un legado adormecido desde hace décadas



Adolfo Battaglia (adolfo.battaglia@gmail.com) le envía esta nota publicada en Clarín.com:

Legado


20.12.2005 | Clarín.com | El Mundo



ELECCIONES EN BOLIVIA | LA TENDENCIA EN LA REGION
América latina parece bucear en un legado adormecido desde hace décadas






Entre las décadas del 50 y del 70 la región estuvo signada por ensayos propios.







Oscar Raúl Cardoso. 







http://www.clarin.com/diario/2005/12/20/elmundo/i-03401.htm









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